Diseño, Publicación, Talento, Tecnología

Utopía, industria, artesanía, función, emoción: conceptos englobados en el marco de los actuales procesos globalizatorios

En la función del diseño como critica social las nuevas tecnologías han materializado este concepto en las redes sociales, herramientas colaborativas que más allá de meternos en la intimidad del individuo, en las casas, trabajos, vacaciones tanto de la gente que conocemos como que no conocemos, más allá de ser una manera más para las organizaciones de vender sus productos y sobre todo sus servicios, donde la forma de vender no es el mostrar las funcionalidades técnicas sino de conocer los sentimientos de la gente que nos rodea sobre estos servicios y descubrir si para nosotros son válidos y por lo tanto nos animen a consumirlo, las redes sociales es un ejercicio que sin quererlo en su fundación, nos ha mostrado un taller donde construir, diseñar un mundo menos redondo, donde más allá de ser un silo de información es un saco de opiniones, muy interesante ya que están presentes actores venidos de todas las partes del mundo, una forma fantástica de entender la globalización, donde lo acertado no es homogenizar el mundo, sino de compartir diferencias, construir un mundo lleno de particularidades.

Irremediablemente vivimos en un parque de atracciones, donde para entrar hay que pagar, sino no puedes pagar no puedes entrar, el mundo tal y como esta diseñado no es para gente sin dinero, nuestra vida gira alrededor de la cuenta de resultados de las empresas, incluyendo al estado, donde las experiencias se han vuelto espectáculos, medios de comunicación sin opción a replica, sin opción a dejar tu opinión, donde se nos muestra una realidad, y las personas la aceptamos, hemos pasado a ser objetivos pasivos en una sociedad post-capitalista donde somos utilizados como objetos que consumen objetos, no importa nuestra opinión, ya no sólo el mundo se ha vuelto redondo, las personas se han vuelto redondas, tenemos las mismas necesidades da igual que vivamos en la India, China o Argentina, anhelamos objetos que consumir y formar parte de un sistema, no queremos estar fuera del sistema, que apela a la necesidad del ser humano de que el grupo nos acepte. Para el trabajo del diseñador esto es una realidad que nos ha tocado vivir, que tenemos que entender y debemos criticar, está en nuestras manos, en la de los diseñadores, más aún, cuando estamos sobre todo bajo las ordenes de un sistema que lo que quiere es consumir, la obligación de construir un mundo mejor, que tenga en cuenta al individuo, y como este es diferente al resto, tenemos unas necesidades que parten de la propia naturaleza humana, como trabajar para sentirse satisfecho y no para conseguir unos recursos que les permitan comprar, que la libertad no se base en la que los centros comerciales nos concedan. Nuestro mundo se parece más a un centro comercial, que a un conjunto de lugares donde tener experiencias hechas a la medida de cada uno de nosotros, porque somos nosotros las que las llevamos a cabo.

Básicamente los diseñadores tenemos dos caminos, el de seguir construyendo personas redondas, todos iguales por dentro y por fuera (ropa, comida, películas, música, trabajos, estudios), medidos sobre todo por nuestro poder adquisitivo, o mirar el mundo desde los deseos de las personas, no aquellos que las empresas nos han hecho creer que son nuestros deseos, sino los de vivir con el ánimo de experimentar, de vivir como si de un proceso se tratará, donde los sentimientos no son el egoimo, envidias, irá y frustración, efectos secundarios de la era industrial y el capitalismo, sino las ganas de colaborar, comunicarse, amar, regalar, compartir …. Debemos acabar con la realidad como representación, y volver a la vida como un viaje donde no hace falta que nos lo expliquen unos pocos como es a modo de cartel en la entrada de la atracción del parque de atracciones, tal y como decía Guy Débord en “La ciudad del espéctaculo” en 1967: “Todo lo directamente experimentado se ha convertido en una representación”, sino que nosotros mismos les pondremos color y líneas y música a lo que vivimos, siempre bajo la responsabilidad con los demás y con nuestro planeta, condición también inherente a la necesidad del ser humano de subsistir.

Aquí tenemos todos una oportunidad, la de construir un mundo globalizado perfectamente diferenciado, donde las nuevas tecnologías nos dan la oportunidad del intercambio de “voces” y donde deben presentarse de manera más sencilla gracias a estas mismas tecnologías, las diferencias entre la gran diversidad de culturas. Debemos presentar el mundo redondo, como un poliedro de infinitas caras, casi tantas como personas que existen y que porqué no, que han existido, debemos ser iguales al menos en el número mínimo de diferencias, necesidades, deseos, opiniones, igualmente diferentes.

Por otro lado, siguiendo la misma línea de no alineamiento y huida de los estereotipos, estoy en contra de los manifiestos, que nos vuelven a decir de nuevo como pensar y actuar. La libertad también consiste en elegir si hacerlo mal o bien y de que manera. Por ello lo aquí descrito tiene el ánimo de reflexionar y no de imponer, de proyectar y no de plantear ningún dogma, de hacer animar a hacer un trabajo de introspección y no reflejar la mía propia, mi introspección  en la de todos, así que ni caso !!!

Ricardo Pazos

Experto en Estrategia, Marketing y Comunicación. Speaker, Profesor y sobre todas las cosas ... Emprendedor. También experto en Marcas y enamorado de la Publicidad.<br /> CEO en Walterman, Fundador de la plataforma Huubing.com. Dirección de Ventas de Cadena SER del Grupo Prisa.<br /> Más de 200 Conferencias al año!

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